Juan Boscán, Poesías seleccionados
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GLOSA DE "JUSTA FUE MI PERDICIÓN" Bien supo el amor qué hizo en darme tal pensamiento, pues del primer movimiento a sí mismo satisfizo y a mí me dexó contento. Satisfizo la razón al amor, y él a ella; luego supo el coraçón que'n tan onrada querella justa fue mi perdición. Tan contento y tal me tiene la congoxa que'n mí stá, que, si dolor sobreviene, el mal que tengo se va de gozo d'aquel que viene. Y si queda algún tormento, súfrese con el quereros, que'n mi grave pensamiento sólo en ver que supe veros de mis males soy contento. Aunque a mi mal contradiga el cuerpo por la su falta, rompiendo toda la liga, el alma, como más alta, se'ntremete en mi fatiga. Y puesto mi coraçón ante vos, como juzgado, atentado en su pasión dize: "Ya, pues soy pagado, non espero gualardón". La congoxa que padezco de buena me da la vida, que'n ser vos por quien fenezco mi mal paga la medida de lo que por él merezco. Con este conocimiento, pagado de mi pasión, voy diziendo, de contento, sin dar cabo a mi razón, pues, vuestro merecimiento. Acabó el entendimiento lo que agora aquí se dize, y dixo a mi pensamiento: "Pues por vos me satisfize, tené vos mi regimiento". Tras esto, en mi coraçón, vi sonar esta respuesta: "Ved mi mal, si es con razón, que la pena, en venir presta, satisfizo a mi pasión". Parece bien ordenado, por razón de buena ley, que, si acaso un condenado viere el rostro de su rey, luego allí quede librado. Así, puesto que's perdida mi vida ya por quereros, para el alma, que's vencida, un solo punto de veros es vitoria conocida. De contenta, mi memoria mil vezes me dize: "¡Calla!, que'n guerra de tanta gloria sólo entrar en la batalla fue sombra de gran vitoria". Sólo averos conocido es tan gran lustre d'amor que, por más que sté perdido, siempre será vencedor quien de vos queda vencido. |
Contra Amor y su pasión en campo quise provarme, y vos, a mala sazón, cuando Amor quiso matarme, luego echastes el bastón. Esto fue, porque perdida, sin morir, fuese mi suerte y porque's cosa sabida que'scusava yo mi muerte en perder por vos la vida. Así agora triste quedo sin morir, y con penar, y entre mí digo, con miedo: "Ved cómo podré ganar, que aun sólo perder no puedo". Después me dize'l sentido: "¿Por qué me matas cuitado? ¿No tienes tú conocido, por tormento tan onrado, que's ganado el que's perdido?" Si del mal que m'á venido me viene'l contentamiento, será muy firme argumento que, cuanto más afligido, tanto más seré contento. Y pues viene la pasión, y el descanso en una cuenta, lo que sufre'l coraçón, el coraçón lo consienta pues lo consiente razón. Vuestra vista saltealla no es mucho quien tanto os quiere, que'l que de hambre se muere, si roba el comer que halla, toda buena ley lo quiere. Yo, de veros muy hambriento, con miraros me sostengo, y cuando más pena tengo con el bien del pensamiento consiento en mi perdimiento. Algún bien yo demandaros desvergüença me parece, que ¿cómo podré yo daros por el bien lo que merece, si el mal no puedo pagaros? Alcança mi coraçón de su mal un bien tan largo que, pues ya de mi pasión yo, señora, os quedo en cargo, non espero galardón. No bivo desesperado y bivo sin esperança, que'l que se da por pagado no spera, que, pues alcança, esperar es escusado. Si basta mi pensamiento a darme tan justa paga que me haga'star contento, no es mucho me satisfaga, pues, vuestro merecimiento. Cuando acuerda el sentimiento, y a pensar en vos se'ncierra, entre mí me descontento del cuerpo que, 'n ser de tierra, me'mbaraça el pensamiento. Para cuantas cosas son es estar por vos penado de tan alto coraçón, que solo avello pensado satisfizo a mi pasión. |
VILLANCICOS |
Don Hernando Álvarez de Toledo Perdiérase este señor en esta gran maravilla, sino por la paxarilla que le cantava al alvor. Si desto tiene dolor, yo le quiero consolar, que no fue sino bailar. El clavero de Alcántara Fue para todos espanto soltaros el Rey tan presto, pero no os soltó por esto, para que os soltéis vos tanto. Soltástesos tanto cuanto, mas no fue sino saltar, y si no saltar, bailar. Don Luis Osorio Sepan qué manda la ley: muera don Luis agora; que'n los palacios del Rey bailó con una señora. Desastrada fue tal ora, mas áse de perdonar, que no fue sino bailar. Don García de Toledo Soltóos el Emperador, pero no sin penitencia; mandó daros por sentencia que bailásedes, señor. Dizen todos que's rigor; que no es justo castigar a ninguno con bailar. Gutierre López de Padilla No tengo de fiar más en hombres blandos y tristes. ¿qué os prometió Satanás, cuando dél así os vencistes? Errastes lo que hezistes: no digo que fue el errar que errásedes el bailar. El marqués de Villafranca Dudan todos los letrados de jüicios más enteros, de bienes tan mal bailados que gozen los erederos. Dizen que hasta los postreros abrá cierto d'alcançar maldición de tal bailar. |
CANCIONES 1 Gran esfuerço da al bivir esperar verme venido; mas, triste'sperar perdido, ¿qué puede aver tras partir sino sólo aver partido? Venida que tanto alcança no s'ha de'sperar que venga. No hay coraçón que sostenga tan deseada'sperança por poco que se detenga. En el medio'stá el morir, entre'l venir y ser ido. ¿Qué'sperar hay tan perdido que'spere sino partir después de tan mal partido? 2 ¿Qué haré, que por quereros mis estremos son tan claros que ni soy para miraros ni puedo dexar de veros? Yo no sé con vuestra ausencia un punto bivir ausente, ni puedo sufrir presente, señora, tan gran presencia. De suerte que, por quereros, mis estremos son tan claros que ni soy para miraros ni puedo dexar de veros. Otras desaviniéndose ¡O que no ay razón que pueda consolar tan crudos males, porque son, señora, tales, que'l seso espantado queda de ver sólo sus señales! ¡O muger desconocida! ¡O dolor! ¡O perdimiento! Vuestro mal conocimiento m'á traído en esta vida que ora siento. ¡O vida llena de enojos! ¡O mundo que vas así! ¡Qué bien fuera para mí, si yo no tuviera ojos para veros, cuando os vi! Mas, pues mi seso no halla ninguna vida en seguiros, que la gane yo en huiros pues que no puedo ganalla por serviros. Los dos juntos en dañarme emos sido, y en vencerme, armados para perderme: vos comigo por matarme, yo con vos por ofenderme. Emos sido vencedores; contra mí fue la vitoria; y á quedado por istoria de mis males y dolores la memoria. No veo mis enemigos; conozco bien que peleo; las llagas yo las poseo; padezco dos mil castigos; la causa dellos no veo. Si huyo, pierdo el derecho; si espero, no sé valerme; no sé cómo socorrerme, ni sé, de puro despecho, qué hazerme. ¡O, que no sé qué me daña y sé que todo me mata!, porque amor así me trata, que'n una cosa m'engaña y en dos mil me desbarata. Estoy de mi pensamiento ya tan poco satisfecho, que entre mí tengo despecho, porque bien no marrepiento de lo hecho. Mas hazed ya desd'agora lo que bien os estuviere; sea todo como fuere; allá os avení, señora, con lo que más os pluguiere. Y acordand'os los presentes dolores y los que an sido, yo me doy por despedido, por no andar entre las gentes más perdido. |
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