El enamorado y la muerte
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| Yo me estaba reposando anoche como solía; soñaba con mis amores que en mis brazos se dormían. Vi entrar señora tan blanca, Muy más que la nieve fría. -¿Por dónde has entrado, amor?; ¿por dónde has entrado, vida? Las puertas están cerradas, ventanas y celosías. |
-No soy el amor, amante; la muerte, que Dios te envía. -¡Oh muerte tan rigurosa, déjame vivir un día! -Un día no puedo darte, una hora tienes de vida. Muy deprisa se levanta, Más deprisa se vestía, ya se va para la calle en donde su amor vivía. |
-Ábreme la puerta, blanca, |
-Vete bajo la ventana, |
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